ACERCA DE ICOPA 1

La ICOPA (Conferencia Internacional por la Abolición Penal) nace en Canadá en 1983 de la mano del Quaker Committee on Jails and Justice que había recibido con fuerza la influencia de agrupaciones también cuáqueras de los EE.UU., quienes venían denunciando la injusticia y violencia de las prisiones y por tanto, promovían su erradicación. Con el impulso de activistas como Ruth Morris, y del apoyo de asociaciones, cuáqueras y no cuáqueras, se organizó en Toronto la primera conferencia que buscaba reunir abolicionistas de cualquier lugar del mundo con el fin de crear una unidad internacional de quienes ya tenían una postura abolicionista para debatir sobre los orígenes de la cárcel, sobre las estrategias abolicionistas y las alternativas al encarcelamiento. La propia Ruth Morris2 dice que el abolicionismo de entonces sería una mezcla del abolicionismo europeo de raíz en la teoría criminológica y del abolicionismo norteamericano, principalmente cuáquero de los EE.UU. proveniente de obras como Instead of Prisons3.

La organización desde el principio no ha contado con una dirección central sino con un Comité Directivo Internacional (Internacional Steering Committee) que tendría la responsabilidad de asegurar una política abolicionista y marcar algunas líneas generales para cada conferencia, pero que una vez designado un lugar para celebrar las conferencias, serían los comités locales quienes se encargarían de la organización y los detalles de las mismas. En aquella primera reunión de 1983 se estableció que la periodicidad de las reuniones sería de dos años, y así fue como Herman Bianchi ofreció Ámsterdam como lugar para celebrar la ICOPA II en 19854. Con dicha periodicidad, salvo algunas excepciones, se ha venido realizando este evento.

Desde que la ICOPA se fundase en 1983, los encuentros han versado sobre diversas temáticas y han contado con los siguientes lugares de acogida5:
ICOPA I (1983), Toronto (Canadá) – Cómo incluir a los grupos más problemáticos en la Comunidad.
ICOPA II (1985), Ámsterdam (Países Bajos) – Direcciones teóricas del abolicionismo.
ICOPA III (1987), Montreal (Canadá) – Desde el abolicionismo carcelario hacia el abolicionismo penal.
ICOPA IV (1989),  Kazimierz (Polonia) – El abolicionismo en Europa del Este.
ICOPA V (1991), Bloomington, Indiana (EE.UU.) – Raíces aborígenes y empoderamiento radical.
ICOPA VI (1993), San José, (Costa Rica) – Desafiando a los gobiernos del Tercer Mundo para adoptar medidas abolicionistas.
ICOPA VII (1995), Barcelona (España)  – Abolicionismo penal, una utopía real.
ICOPA VIII (1997), Auckland (Nueva Zelanda / Aotearoa) – Rutas hacia el abolicionismo penal.
ICOPA IX (2000) Toronto (Canadá) – Justicia transformativa: nuevas preguntas, nuevas respuestas.
ICOPA X (2002), Lagos (Nigeria).
ICOPA XI (2006), Tasmania (Australia).
ICOPA XII (2008), Londres (Reino Unido) – Generando un escándalo: la abolición carcelaria y la agenda política.
ICOPA XIII (2010), Belfast (Irlanda del Norte) – Abolición, reforma y las políticas del encarcelamiento global.
ICOPA XIV (2012), Trinidad & Tobago – Incentivando el abolicionismo: fortaleciéndonos para la influencia local y global.
ICOPA XV (2014), Algonquin Territory/Ottawa (Canadá) – Haciendo resistencia al estado carcelario: creando conciencia, desarrollando estrategias y actuando.

Tras la celebración del última ICOPA, y ante las crecientes proposiciones de lugares en los que celebrar próximos encuentros, se decidió la transformación del formato bianual a un formato anual, así como se establecieron las sedes de los próximos tres encuentros: Ecuador (Quito) acogerá la ICOPA XVI en junio de 2016, le seguirá Dartmouth (Massachusets, EE.UU.) donde se celebrará la ICOPA XVII, y finalmente el lugar de acogida para la ICOPA XVIII será Liverpool (Reino Unido).

Desde que la ICOPA arrancó ha ido transformándose a lo largo de los años de acuerdo con los propios cambios que ha experimentado el Sistema penal, así como las estrategias o políticas abolicionistas. Tal vez la más relevante de ellas haya surgido con la ampliación de los objetivos de la propia organización. La fe en la descarcelación o reducción de las medidas de privación de libertad y su cambio por medidas alternativas que fue en aumento en la década de 1960 y principios de los años 70’s, terminó por plasmarse en políticas de descarcelación, de diversion, y de búsqueda de medidas alternativas de resolución de conflictos. A finales de los años de la década de 1970 y principios de los años 80’s, numerosas de estas políticas ya habían sido llevadas a la práctica en países, sobre todo europeos. Pero el fracaso de estas medidas, las consecuencias contrarias a las queridas que terminaron por generar un aumento de la red penal (Cohen 1985 Visions of Social Control: Crime, Punishment and Classification, Polity Press), la no disminución de los deseos punitivos por parte de la sociedad, el estancamiento o aumento de los índices delictivos, conjuntamente con la reducción de los programas debido a la propia reducción del Estado de bienestar, llevaron, dentro de la ICOPA, a replantearse sus objetivos. Así pasamos de defender la mera abolición de las prisiones a un objetivo mucho más ambicioso: la abolición del Sistema penal6, entendiendo que, abolir la cárcel por sí sola no traerá el cambio social que busca el verdadero abolicionismo, cual es, la eliminación o reducción del sufrimiento, la búsqueda de resolución de conflictos fuera de la justicia penal y del espíritu retribucionista.

La ICOPA se distingue por el carácter heterogéneo de sus asistentes en cuanto a su procedencia, edad, actividad, experiencia, que se encuentran bajo un único objetivo: compartir experiencias actuales en relación con el activismo abolicionista y denunciar las consecuencias dolorosas que continúa dejando el Sistema penal en todo el planeta. Así mismo, la conferencia cuenta con otro tipo de actividades como la celebración de una sesión plenaria a modo de mesa redonda donde se discute y comparte acerca de la situación y punto de vista locales de diferentes países, de su posición frente al abolicionismo, sus estrategias, objetivos, y vías en que se busca resolver los conflictos de una manera comunitaria. En aquella mesa redonda se suele debatir lo que son tres preguntas básicas en ICOPA:

1- Estado del encarcelamiento: ¿qué debe ser abolido?
2- Campañas y estrategias abolicionistas: ¿cómo se consigue el abolicionismo?
3- Alternativas a la prisión y controles penitenciarios en general: ¿qué relaciones alternativas
surgirían en un futuro post-penitenciario?

Cuando se habla de abolicionismo, se tienen muy presentes las lecciones de los maestros (Hulsman, Mathiesen, Christie, Bianchi), de las grandes categorías. Sin embargo, cuando se habla de la práctica abolicionista, las experiencias se suelen centrar en la lucha contra la prisión o en el desarrollo de políticas de resolución alternativa de conflictos. Es cierto entonces, como dijo Mathiesen en la ICOPA XII que engendrar una postura abolicionista no es imposible, es posible, y es lo que se está haciendo desde ICOPA, es una vía para el abolicionismo. Pero no podemos ser ingenuos y pensar que se llegará a dicha postura de un solo golpe, como tal vez pensamos allá en 1968 o 1970,  es algo que lleva tiempo y necesita un duro trabajo. Por tanto, más allá de la práctica abolicionista, centrada en su mayoría en la reducción o desaparición de la cárcel, debemos permanecer atentos para que esos discursos abolicionistas que tanto se defienden, no permanezcan como simples mantras que se repiten y repiten para apaciguar conciencias y/o encontrar un equilibrio espiritual.

Por eso se hace necesario que junto con aquellos macro discursos se junte la realidad de las personas, las voces de las personas afectadas y que por tanto, en la ICOPA se impulsen más acciones que lleven a abolir instituciones más allá de la prisión. Macro discursos, denuncia y demostración de la realidad, experiencia de los movimientos sociales, vivencia de las víctimas institucionales. Todo ello debe mantenerse vivo y materializarse, concretarse, pues así como aquellos discursos fundadores están presentes, debe hacerse más presente la idea de que el abolicionismo no es un momento sino una lucha constante, permanente, diaria.

Al análisis académico debe ayudar la lucha activa. A mejorar ésta última debe ayudar la teoría universitaria. El abolicionismo por tanto, debe ser una mezcla de los dos, de la academia y de las experiencias del día a día de las personas afectadas y de la experiencia de los movimientos sociales.

Referencias:

1. Texto modificado a partir del original publicado por Alejandro Forero Cuéllar en Louk Hulsman: ¿Qué queda de los abolicionismos?. Roberto Bergalli, Iñaki Rivera (Coords). Anthropos: Barcelona (2012).

2Vid Morris, Ruth (1997) ICOPA History. Rittenhouse. El artículo puede descargarse en pdf de la página de Justice Action, una asociación australiana muy activa en trabajar alternativas al encarcelamiento y presente en numerosas ICOPA: http://www.justiceaction.org.au/index.php?option=com_content&task=view&id=43&Itemid=43

3. Instead of Prisons: A Handbook for Abolitionists (1976) fue una publicación de autoras como Fay Honey Knopp pertenecientes al Prison Research Education Action Project de los EE.UU. que hizo las veces de manual abolicionista y que fue tomado para educar a cuáqueros canadienses por el Canadian Friends Service Committee

4. De esta ICOPA se realizó una publicación que recoge algunas de las intervenciones que se produjeron en el seno de la misma. Vid Bianchi, H., van Swaaningen, R., (eds) (1986) Abolitionism. Towards non-repressive approach to crime. Amsterdam. Free University Press

5. La lista ha sido tomada del Just Blog, de un texto elaborado por Justin Piché y Mike Larsen quienes toman y rehacen el listado de Ruth Morris, una de las fundadoras de la ICOPA: El blog puede ser visitado en ésta página: http://joanr73.wordpress.com/2010/03/23/icopa-history-excerpt-from-the-moving-targets-of-penal-abolitionism-icopa-past-present-and-future/ (traducción propia).

6. Cambiando así el significado de la penúltima letra de sus siglas de prison por penal, que fue oficial desde la ICOPA III, Montreal 1987.